El próximo viernes, 16 de junio, a las 19:00, la Fundación Cultural de Providencia (Santiago de Chile) acogerá la representación teatral, inspirada en la novela de Cervantes, A la sombra del Quijote, con la participación de los actores Orietta Escámez y Humberto Duvauchelle que dan voz a los personajes cervantinos representando diferentes escenas del libro acompañados de una recreación cinematográfica dirigida al público general e infantil.
Dirección: Jenifer Salas Compañía: Teatro «La Otra Zapatilla» Elenco: Patricia Cabrera, Daniel Espinoza, Óscar Cifuentes, Jenifer Salas y Carolina Henríquez Técnica: Teatro de Marionetas Sinopsis: Rojoberto es un niño que odia la lectura. Por obligación debe leer el Quijote, pero al quedarse dormido se sumergirá en un mundo de fantasía donde los personajes del libro, a través de canciones y aventuras demostrarán la importancia de la lectura. FAMFEST, 23 al 26 de julio.
Dentro del 8º Festival Internacional de Teatro Familiar (FamFest) celebrado en Santiago de Chile, la compañía La Otra Zapatilla ofrece una interesante recreación del Quijote con el claro objetivo de animar a los más pequeños a la lectura. El pequeño Rojoberto, a quien la profe ha obligado a leer la novela de Cervantes, encuentra el libro bien fome. Pero ante la insistencia de su madre debe iniciar la lectura… y ahí se abre un nuevo mundo de imaginación donde las marionetas de don Quijote, un pelao y guatón Sancho Panza y Dulcinea (que hace doblete como Aldonza y Dulcinea) recrean varias de las escenas del primer Quijote buscando -y encontrando- las risas de los pequeños de la sala. La salida de la casa del hidalgo, la investidura caballeresca, la vuelta a casa, el escrutinio de la librería, los molinos de viento, los frailes de la orden de San Benito, la aventura de los batanes (-Zancho, ere’ un chancho), la penitencia en Sierra Morena y la entrega de la carta del escudero a la sobrerrana y alta señora Dulcinea –polola del de la Triste Figura- tienen cabida en la condensada adaptación teatral de La Otra Zapatilla. (Imperdible, será mi kitsch-ismo folclorista, las líneas de Como yo te amo que Sancho dedica a don Quijote)
Realmente divertida, con un entrañable ceceante don Quijote de la Mancha, hace que los niños no solo la manoseen, sino la celebren entre risas y canciones. Muy recomendable.
La editorial Azul (Argentina) ha puesto a la venta el libro «El Quijotito: un Quijote para niños ilustrado por los niños de Azul», a partir de la adaptación del texto realizada por Diana Calderón Romo, Marta Calzón Iglesias y José Manuel Lucía Megías. Una edición coordinada por Margarita Ferrer que se acompaña de más de 150 dibujos de niños azuleños de edades comprendidas entre 6 y 12 años.
El libro constituye el final de un largo proceso educativo que comenzó en el 2006, en el que han participado miles de niños, que llegaron a realizar 5400 dibujos de la obra.
El conjunto de las ilustraciones de la primera parte, puede consultarse en el Mapa del Quijotito, un proyecto conjunto entre Azul y el Ministerio de Educación, dentro del programa nacional argentino: Mapa Nacional Educativo (http://www.mapaeducativo.edu.ar/quijotito/)
El Quijotito fue presentado con una lectura pública en la que participaron más de 60 niños en el VII Festival Cervantino de Azul, el pasado 8 de noviembre.
La presentación ha tenido bastante repercusión en los medios. El Diario «Tiempo argentino», le dedicó tapa y un amplio reportaje interior el domingo 13 de noviembre.
Todos sabemos que Don Quijote es un libro para adultos, pero también un libro que pasa a formar parte de las lecturas infantiles y juveniles ya desde principios del siglo XIX. La novela de Cervantes es considerada como obra de entretenimiento, aunque altamente valorada por su contenido moral y educativo y, por lo tanto, más que recomendable para los jóvenes. Es a partir de esta constatación que surge la necesidad de adaptar la obra, magna por su extensión y compleja por su contenido, así como la idea de acompañarla por representaciones visuales (ilustraciones), a fin de acercarla a la mentalidad infantil/juvenil y hacerla más atractiva. Desde la primera mitad del siglo XIX, los Quijotes para niños y adolescentes se multiplican en Inglaterra, Francia, Alemania, España, Holanda… y también en Serbia. Nuestra primera versión de este tipo («za mladež», «mladi naraštaj») se publica en 1882 y es la traducción de una adaptación francesa, de la que se recogen asimismo los grabados (Pripovetka o slavnom vitezu Don Kihotu od Manče)1.
Con el Quijote juvenil siguiente, en 1922, ocurre lo mismo: se parte de una versión alemana y se aprovechan sus ilustraciones. Para no alargar la lista, diremos que de todos los Quijotes juveniles/infantiles serbios publicados desde 1882 hasta 2008, un 60% se vale del material gráfico procedente de ediciones extranjeras. Así, adornan nuestros Quijotitos dibujos de los franceses Bertall y Forest (1882), Johannot (1895/6, 193?) y Doré (1997), del alemán Adolf Wald (1922 o 1932), del italiano Libico Maraja (1968) y del croata Vladimir Kirin (1960). Sin embargo, la ediciones restantes (seis) traen dibujos creados por autores pertenecientes al ámbito de la cultura serbia, sea por nacimiento (Djuka Janković, Branko Miljuš, Saša Mišić, Rade Marković), sea por elección (Vladimir Žedrinski). A continuación haremos un repaso por estas ediciones, hasta ahora muy poco estudiadas, centrando nuestra atención en la parte ilustrativa de las mismas.
La historiadora de arte Vesna Lakićević Pavicević (1994: 75) subraya que,
«Gracias a la ilustración, la humanidad recuerda su niñez. El hecho de colocar la ilustración al lado del texto, la imagen al lado de la palabra, confirma su origen ancestral y su carácter icónico. Como expresión de anhelos mentales y espirituales, la ilustración tiene gran poder: convierte la palabra en imagen y la imaginación en experiencia visual»2.
Teniendo esto en cuenta, no es difícil explicar el porqué de los dibujos en las adaptaciones de la novela cervantina para los más jóvenes.
La adaptación que sale a la luz en 1931 en Belgrado, en la colección «Libro dorado» («Zlatna knjiga»), reviste una importancia especial a la hora de valorar los Quijotitos aparecidos en el seno de la cultura serbia. El «Libro dorado» es una colección creada por el librero belgradense Geca Kon (1873-1941), en la que se publicaron más de cien mejores títulos de la literatura infantil/juvenil: obras de Dickens, Johanna Spyri, Defoe, Veme, los hermanos Grimm, R. L. Stivenson y de varios autores nacionales. El «Libro dorado» era una colección cuidadosamente diseñada que, sin ser especialmente lujosa, ostentaba portadas llamativas, en pleno color, e ilustraciones originales, realizadas por encargo. La novela de Cervantes aparece en mayo de 1931, como quinto libro de la serie, bajo el título Život i dela oštroumnog viteza Don Kihota od la Manče (Vida y hechos del ingenioso caballero Don Quijote de la Mancha). El escritor, traductor y periodista Živojin Vukadinović (1900-1950) se encarga de traducirlo y adaptarlo, como hizo con la mayoría de los títulos aparecidos en la colección. La parte textual es una adaptación en 15 capítulos de las dos partes de la novela, acompañada por dibujos de Vladimir Žedrinski (1899-1974). Oriundo de Moscú, Žedrinski era pintor, ilustrador, caricaturista, escenógrafo y diseñador de vestuario, instalado en Belgrado entre 1920 y 1941. Era un artista excepcional y una personalidad de gran relieve que influyó en la vida cultural y artística de la capital serbia entre las dos guerras. Dio un impulso considerable al desarrollo de la ilustración infantil en nuestro país3. Para recrear gráficamente los héroes cervantinos y sus aventuras, Žedrinski escogió 12 escenas típicas de la iconografía quijotesca4. Sus dibujos, en blanco y negro, cubren toda la página y el trazado de la línea, puro y delicado, revela la maestría del autor. Las escenas son estilizadas, sin detalles superfluos, salvo algún que otro rasgo realista (el traje campesino del ventero y de los mozos, la boina y las alpargatas); el paisaje, apenas esbozado (torre, venta, bosque), posee gran poder evocativo. Los dibujos de Žedrinski respiran un aire juguetón que tan solo en ocasiones se vuelve levemente más serio, como en las imágenes «El noble caballero en la jaula tirada por bueyes» y «Prosiguieron su camino»5. Estas escenas están teñidas por una leve caricaturización, presente sobre todo en la figura filiforme del caballero (por ejemplo, en la escena con el león)6. El ilustrador no capta el momento del desenlace dramático de las aventuras narradas, sino los instantes inmediatamente anteriores, cuando don Quijote se encuentra en plena acción: arremetiendo contra los molinos, desafiando al león o aguijoneando a su caballo, resuelto a vencer al Caballero del Bosque. Todos los dibujos emanan una comicidad socarrona y alegre (por ej., el caballo de madera). Sancho recuerda un bufón por su pequeña estatura, su traje y su sombrero de plumas, pero está representado como acompañante fiel y solícito (en la escena de la embestida contra los molinos le vemos gritando y llevando los brazos al cielo; en el combate con el Caballero del Bosque sigue sin aliento el asalto de su amo contra éste, etc.).
Sin embargo, once años más tarde, durante la ocupación alemana de Belgrado (1942), la casa «Jugoistok», heredera de Geca Kon, judío asesinado por los nazis, decide imprimir la misma adaptación, pero cambiando los dibujos de Žedrinski por ilustraciones de otro artista, perteneciente al mismo círculo. Djuka Janković (1894-1974) era pintor, ilustrador y uno de los mejores autores serbios de cómics antes de la Segunda Guerra mundial. Era colaborador en el suplemento para niños de la revista Vreme (Tiempo) y en varias gacetas para los más jóvenes, como Mika Miš (Mickey Mouse) y Vrabac (El gorrión)7. Creó cómics adaptando varias obras literarias y cuentos fantásticos (de Nušić, Sremac). Su aproximación a la novela cervantina se resume en cinco escenas, también en blanco y negro y sobre toda la página8. A esta serie importa añadir la portada, del mismo autor, en la que vemos a don Quijote volando por los aires en el aspa del molino. Los grabados de Janković están realizados en pluma y tinta, con trazado seguro. Son escenas en las que se observa una visión predominantemente realista, con algún que otro acento grotesco, pero moderado. Son escenas en las que don Quijote ostenta una delgadez extrema y un mal humor pronunciado. Los escasos rasgos humorísticos se notan quizás en la figura del ventero y de Sancho, sobre todo el primero, con su panza exagerada y su postura insolente. Todos los personajes se encuentran en entornos a la vez realistas y misteriosos: la biblioteca de don Quijote con su ventana y sus rejas, de noche (el detalle de la luna llena está allí); el patio de la venta, con su torre pintoresca; la calle del pueblo manchego (otra ventana con rejas y torre). El material predilecto del autor es el bloque de piedra y el detalle arquitectónico omnipresente el arco redondo.
Es como si en estas escenas se notara la gravedad del momento en el que creaba Janković. Por otra parte, Djuka Janković, carácter rebelde e insumiso, emigra de la Yugoslavia socialista en 1950, instalándose primero en Italia, para trasladarse luego a África del Sur, donde muere en 1974 bajo el nombre George Jacobi (Ivkov 1997).
En 1958 aparece otro Quijote para la juventud, publicado por «Dečja knjiga» (Libro infantil) de Belgrado. El texto sigue siendo el mismo que el de las ediciones de 1931, 32 y 42: se trata de la traducción (y adaptación) realizada por Živojin Vukadinović. La parte textual viene acompañada por 10 dibujos en blanco y negro del grabador e ilustrador Saša Mišić (1925-1982). No disponemos de muchos datos sobre este artista nacido en Obrenovac y licenciado en Historia de Arte. Las nuevas tendencias artísticas imperantes en Yugoslavia en los años 50 del siglo XX (el realismo social), se reflejan en la seriedad de estas estampas, demasiado graves y formales para un público de lectores jóvenes. En la selección de Mišić observamos alguna que otra escena nueva respecto a las anteriores (el hidalgo en su montura, contemplando en solitario la puesta del sol, el fantasma de la venta, el encuentro con el falso Merlín, DQ en su lecho de muerte). Los restantes episodios ilustrados son: DQ en su biblioteca; DQ y Sancho en el campo; El manteamiento de Sancho; Sansón Carrasco vencido por DQ; Sancho gobernando la audiencia; y, El combate con el Caballero de la Blanca Luna.
El Quijote publicado en 1967 en la colección «Pájaro de fuego, biblioteca para las tardes infantiles» (Žar plica, biblioteka za dečje popodne) de la editorial Borba trae por primera vez ilustraciones en color. Esta versión de la novela cervantina se dirige a los más pequeños (6-8 años) y lo indican el formato reducido del libro (11 cm con 14,5 cm), su lacónica narración de las andanzas quijotescas (16 páginas) y el estilo ingenuo de expresión. El libro se titula Don Quijote y Sancho Panza. Cuento español (según Cervantes). Las siete ilustraciones (4 en blanco y negro y 3 en color) están a tono con el resto del libro -sencillas y casi infantiles. No llevan ningún título ni leyenda. Su autor, el grabador y pintor Branko Miljuš (1936-2012), pertenece a la segunda generación de artistas serbios de la posguerra, cuyo arte se define como «caluroso, romántico y afirmativo» (Protić 1968). En la recreación de este pintor, vemos como Don Quijote y Sancho se desenvuelven en paisajes despoblados, casi desiertos, sin distinciones de latitud ni detalles pintorescos y ambientales. Miljuš pinta a hidalgo y escudero en solitario e itinerando por parajes impersonales, confiriéndoles así una dimensión universal. Salta a la vista la gama reducida de colores (verde, azul, amarillo, naranja, rojo, negro, marrón), así como la ausencia de detalles. Solo contemplamos dos siluetas, sin individualización, que se divisan a lo lejos9.
El último Quijotito de nuestra lista, publicado en 2008, es un verdadero libro infantil, una invitación a jugar y a gozar la lectura. El interés de esta edición no reside en el texto narrado – una torpe reescritura de algunos episodios de la novela («escritos según el original por Rada Ilić»)10, sino en los dibujos del ilustrador belgradense Rade Marković (1955). Visto por Marković, el Quijote es un cuento fantástico en el que bullen la fantasía, la locura, la alegría, la ingenuidad y el amor a la vida, todo a la vez. Mediante estos quince dibujos, realizados en lápices de colores, Marković recrea las aventuras del hidalgo extravagante para los más pequeños, sirviéndose de mucha risa y de una gran dosis de humor11. En cada página de este libro vemos a don Quijote jugando: a la guerra, con una tapa en vez de escudo; cenando en la cama y bebiendo zumo con paja; disfrazado (su armadura y su yelmo, con las aspas de molino, son un disfraz digno de cualquier fiesta infantil), atacando a los molinos (vistos como gigantes, con ojos, nariz y boca), etc. El episodio de Andrés merece atención especial, dado que -según nos ha explicado el artista- es el único niño que aparece en la novela. Por eso Marković le dedica dos dibujos, interpretando la aventura a su manera: ambos Andrés y su amo le tiran la lengua al caballero, burlándose de su ingenuidad y de su credulidad.
Los dibujos de Marković son una explosión de color, un estallido de alegría y de vitalidad, un «juego de hebras mágicas» (V. Lakićević Pavićević, 1993:8)12. Esta interpretación del Quijote es fresca, original y genuina, siendo al mismo tiempo muy a tono con el carácter del héroe cervantino -diferente y auténtico.
Aunque de la quincena de ediciones ilustradas del Quijote, publicadas en Serbia desde el siglo XIX hasta hoy, tan solo cinco ostentan dibujos propios, estos ejemplos nos enseñan varias cosas. Primero, que la ilustración de la novela cervantina (en versiones destinadas a los más jóvenes) sigue el proceso de maduración por el que pasa la ilustración del libro infantil/juvenil en general en Serbia. Según hemos visto, esta actividad nace y se desarrolla en la primera mitad del siglo XX. Para ello era imprescindible superar el peso de la tradición decimonónica y las creaciones de los grandes maestros extranjeros. Luego, establecer su propia escuela nacional y formar artistas capaces de elevar el oficio al nivel de profesión autónoma. Todo lo demás ha sido una consecuencia lógica de la fuerte presencia de la novela cervantina en la cultura serbia durante el siglo pasado. Con este breve repaso hemos intentado demostrar que ha habido entre nosotros autores gráficos inspirados por la novela de Cervantes, ilustradores talentosos como el ruso Žedrinski o los nacionales Janković, Miljuš y Marković, cuyas obras merecen ser registradas en las bibliotecas digitales de la iconografía textual del Quijote.
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(Noticia aparecida en el periódico el Correo, firmada por SAIOA ECHEAZARRA)
En un lugar de Twitter… alumnos del instituto Ekialdea resumen la obra de Cervantes, capítulo a capítulo, en 140 caracteres
‘En un lugar de Twitter, de cuyo nombre no quiero acordarme, 25 adolescentes leerán y adaptarán el Quijote. Bienvenidos al proyecto’. Así reza el particular prólogo de la trepidante lección literaria que imparte el profesor Sergio Tejero a alumnos de 2º de ESO del instituto Ekialdea. Capítulo primero: pupitres, pizarra electrónica y portátiles listos y conectados para condensar en los manidos 140 caracteres el pasaje ‘que trata de la condición y ejercicio del famoso hidalgo Don Quijote de La Mancha’, como publicó Miguel de Cervantes Saavedra en 1605. No en vano, la palabra ‘publicar’, en su tiempo verbal infinitivo, llega a ser ‘Trending Topic’ en esta informatizada aula.
El tecnológico método académico de este docente, que ha despertado la pasión literaria entre sus pupilos, busca fomentar la lectura y la lengua de Cervantes. «A cada alumno se le asigna un capítulo que debe resumir en un ‘tweet’ -de no más de 140 caracteres de texto-. Una vez acabado, lo corrijo y a continuación, lo publicamos en @ElQuijoTweet», explica Tejero.
Más de 1.200 seguidores avalan esta quijotesca iniciativa. Julen, Irati, Jon, Jokin y el resto de alumnos de 2ºH han sabido apreciar la historia de Alonso Quijano, que enloquece leyendo libros de caballerías y se cree un caballero medieval.
«Al principio parecía difícil, sobre todo por el número de páginas del libro -862-. Pero ahora me resulta divertido», percibe Irune Valluerca. El pesado vocabulario en castellano antiguo no ha sido impedimento para sus compañeros Joseba e Íñigo, que presumen de sobresaliente en Lenguaje. «Si nos mandaran leer el Quijote en casa, no pondríamos tanto interés. Pero capítulo a capítulo es más entretenido», se percatan ambos estudiantes, aficionados a la lectura en sus vertientes de «novela y aventuras».
Utilidad pedagógica
Para su ‘profe’ Sergio, con una experiencia de 12 años como periodista radiofónico, la motivación «es clave» en la enseñanza. Ante las connotaciones catastróficas que suscita la explosiva mezcla de adolescentes y redes sociales, Tejero apuesta por buscar la «utilidad real» de estas herramientas. Y la estricta limitación de texto que rige Twitter (no más de 140 caracteres) es la ideal para «enseñarles a resumir», materia que no es baladí en el desarrollo académico.
«Los alumnos que no saben resumir no saben estudiar», dice. No son capaces de asimilar una lección porque fallan en comprensión: «Les cuesta hacer esquemas». Pero gracias a la red social del pajarito azul -temida entre asociaciones de padres y direcciones de colegios-, «aprenden a buscar las palabras clave y componer oraciones». En síntesis: elaborar una buena sinopsis. «Eso les ayuda a mejorar no solo en Lengua, sino en todas las materias: Ciencias Naturales, Historia&hellip».
Como «la segunda obra más impresa del mundo tras la Biblia», el Quijote es el «clásico universal» que todo castellanoparlante debería concebir como «obra maestra» de las letras españolas. «Obligarles a leerlo no es la solución. Mi objetivo es que lo entiendan, que conozcan la historia, quién fue Cervantes, por qué el libro está dividido en dos partes, todo lo que rodea al Quijote de Avellaneda, etcétera». Sin duda, el método ha calado.
«Recibimos felicitaciones desde todo el país, de Europa y Sudamérica. Muchos profesores se han interesado por el método». Como docente, para Tejero lo más preciado es la respuesta de sus pupilos. «Están motivadísimos». Como diría nuestro ingenioso hidalgo, ‘cada cual, Sancho, es hijo de sus obras’.
El último QUIJOTE infantil serbio se publica en 2008 en Belgrado. Es una versión para niños muy abreviada, pero con 16 dibujos del ilustrador Rade Markovic (1955), realizados en lápices de colores. Estas ilustraciones de las escenas más conocidas de la novela cervantina son una explosión de color, alegre y rebosante de vitalidad, un juego de hebras mágicas con el que el artista busca acercar las aventuras del hidalgo manchego a los más pequeños.