Cervantes frente a la cultura simbólica de su tiempo: el testimonio de las Novelas ejemplares, nueva publicación de Julia D’Onofrio

En la España del Siglo de Oro, el mundo podía ser leído como un libro que daba señales de su autor; la naturaleza brindaba elementos suficientes para una interpretación profunda y espiritual. Para este modo de comprensión de la realidad, las imágenes constituían vehículos privilegiados de difusión de sentidos trascendentes que podían encontrarse solapados en la conducta de los animales, las características de ciertos minerales, las virtudes de las plantas, las historias antiguas y una inagotable variedad de prodigios. Frente al encanto de semejante visión del mundo, cabe señalar que en esta España contrarreformista los discursos simbólicos servían también como modo privilegiado de manipular al público para transmitir una ejemplaridad ortodoxa y conformista. En este libro se propone una lectura de la forma en que Miguel de Cervantes dialoga con las prácticas simbólicas de su sociedad con las que mantenía una relación conflictiva, cuestión que aquí se pone de relieve al analizar las problemáticas planteadas en su colección de Novelas ejemplares. Desde su arquitectura, su organización y la propuesta –manifiesta desde el prólogo y el título– de la ejemplaridad, el texto cervantino sugiere una respuesta original y disruptiva ante los discursos imperantes de su época al tiempo que muestra nuevos caminos para la lectura y la ficción. [Fuente: Editorial Eudeba]

Julia D’Onofrio es doctora en Letras por la Universidad de Buenos Aires e investigadora adjunta del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), con sede de trabajo en el Instituto de Filología y Literaturas Hispánicas “Dr. Amado Alonso” de la Universidad de Buenos Aires. Se dedica a la literatura del Siglo de Oro español con especial interés en la emblemática y demás discursos simbólicos del periodo; su tesis de doctorado estuvo dedicada a las Novelas ejemplares de cervantes, autor sobre el que se centran sus trabajos. Es Jefa de Trabajos Prácticos en la cátedra de Literatura Española II (Siglo de Oro) en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA.

Autor: Francisco Cuevas Cervera
Profesor de Literatura Española en el Departamento de Literatura de la Universidad de Chile

Roberto Páez, ilustrador del Quijote

En 1965, la Editorial Universitaria de Buenos Aires (EUDEBA) decide comenzar una nueva colección “Biblioteca Básica de la Lengua Española”, cuyo primer número será el Quijote, según una nueva edición fijada por los profesores Celina S. de Cortázar e Isaías Lerner, y con un estudio introductorio de Marcos A Morínigo. A la hora de elegir al ilustrador de la obra, se convocó un concurso internacional, en el que participaron 210 artistas. El jurado eligió por unanimidad la obra del ilustrador argentino Roberto J. Páez. Dada la calidad de muchos de los trabajos presentados, se animó a la editorial a publicar un álbum con una selección de los 13 finalistas: Roberto J. Páez, Guido Bruveris, Héctor Alberto Capurro, Alberto Cedrón, Julio Castro de la Gándara, Minoru Ikeda, Takashi Naraha, Atuyoshi Sugimura, Tadeusz Michaluk, Janusz Stanny, Janina Wegrzynowska, Janusz Wiktorowski y Josef Wilkon, que vio la luz en Buenos Aires en 1966.

Se realizó una tirada de 10.000 ejemplares. Lamentablemente muchos de estos ejemplares nunca se llegaron a distribuir dado el control que se ejerció en la Universidad por parte de la dictadura del general Juan Carlos Onganía (1966-1973), que bloqueó buena parte de las publicaciones de Eudeba.

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El programa iconográfico se compone de más de 100 ilustraciones, tanto en color  como en blanco y negro, firmadas por el artista argentino Roberto Páez. Destacan las 39 láminas a color, muy adelantadas a su tiempo, que pueden encontrarse en cada volumen.

El conjunto de ilustraciones puede disfrutarse en la Iconografía textual, que dirige Urbina: http://www.csdl.tamu.edu:8080/dqiDisplayInterface/doSearchImages.jsp?id=259

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Menos conocida es la aparición del «Quijote» de Páez en el número 8 de la tercera época (mayo-junio de 1992) de la famosa Revista Proa, que por aquel entonces dirigía Alejandro Vaccaro.Además del detalle de la portada, en la majestuosa O del título de la revista, Páez, ilustrador de la revista, hará aparecer su Quijote tanto en el índice como en algunas páginas, marcando la numeración.

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