Felipe Alarcón Echenique y el Persiles [texto de Alicia Villar Lecumberri]

El pasado año dábamos noticia de la colección que el artista Felipe Alarcón Echenique dedicaba al Persiles, con el título de Visiones del Persiles. Reproducimos el texto aquí que la Dra. Alicia Villar Lecumberri, secretaria de la Asociación de Cervantistas, ha redactado para el catálogo de este autor, un imperdible ya para la tradición iconográfica de Miguel de Cervantes y su obra.

Tuve la suerte de conocer personalmente a uno de los genios de la pintura del siglo XXI, Felipe Alarcón Echenique, en el XIII Coloquio de la Asociación de Cervantistas, que organizamos en nuestra admirada Argamasilla de Alba. En esta querida tierra, comprobé que el autor de las obras que yo había podido contemplar, navegando en la red y que me habían atrapado llevándome a los oníricos confines de la mente del artista, es una persona amante de la sonrisa y que es capaz de iluminar la estancia en la que se exponen sus obras.

El impacto que provocó en mí entrar en la sala de exposiciones y toparme con los cuadros y el autor, hizo que sintiera el Arte de primera mano. De aquellos lienzos, verdes, azules, rojos, ocres, amarillos, grises y dorados, sobresalían ojos, lanzas, navíos, espadas, cúpulas, escudos, torres y bacías. Todo un universo de sensaciones se agolparon en mi mente y me quedé cegada por tanto arte.

Cerré los ojos, los volví a abrir, y aquellos cuadros estaban provistos de movimiento. En efecto, es imposible percibir la esencia de un solo cuadro de Alarcón Echenique, prescindiendo de la aventura del viaje. Este pintor te lleva allende los mares, de peregrinación, cual Periandro y Auristela, atrapándote en sus aventuras, si bien él dice que fue Cervantes el que se vio atrapado por estas. La peregrinación es el tema central de varias de sus obras, bien sea Periandro y su compañía, van de peregrinación a Roma, obra en la que representa a una mujer con curvas, a la manera de las cúpulas de las iglesias de la ciudad destino, bien en Peregrinación eterna, donde un círculo envuelve a una mujer de marcado talle (detalles que irían acorde con el radical feminismo que algunos críticos otorgan a la obra póstuma de Cervantes), bien en Peregrinación por el mundo, lienzo en que las curvas se convierten en cubos, en las mejillas de Cervantes, hasta llegar a la Peregrinación por Badajoz, en la que percibimos mayor realismo en esta obra, en la que una fortaleza aparece en el centro del cuadro, flanqueada por dos personajes centrales, vigilados por ojos que vagan por el ambiente. Y para cerrar el círculo de las peregrinaciones, topamos con la Peregrinación onírica de Auristela y Periandro, cuadro en el que el empleo del color rojo enciende la retina del que lo contempla. Llegados a este punto, ¿late el fervor cristiano que determinados críticos confieren al Persiles en la obra de Alarcón? ¿O será que la vida del propio artista ha sido un peregrinaje real, bien trabajoso, entre su Cuba natal y la capital de España, en la que reside? En este caso, vemos el hilo conductor entre el tema reflejado en la obra del artista y la obra cervantina Los trabajos de Persiles y Sigismunda. Gran empresa la de este genial pintor, quien llevado por los sueños cervantinos y analizando el ADN de Cervantes, en su obra, nos conquista con su mirada onírica y nos hace viajar por Lisboa, La Mancha, o la ficticia Golondia. Realidad y ficción quedan hermanadas en cuadros de varias capas, en la que el autor utiliza diferentes materiales y los pinta, los incrusta, los pega, para dar color a un mundo en el que conviven la música, así su cuadro Cervantes y la música, la isla nevada y el navío que se volcó con todos dentro. De la mirada de Felipe Alarcón, surge la celosa Auristela, una dama a la que oye llorar, una plaza no muy grande, no muy chica… y finalmente Dos amantes, que no hermanos. Una visión que cierra con un Persiles cervantino y una modosa Auristela, en un segundo plano, bienamada y bien hallada, sin duda, como la genial obra de nuestro querido artista, Felipe Alarcón Echenique, a quien gracias le sean dadas.

Alicia Villar Lecumberri

Secretaria de la Asociación de Cervantistas

Argamasilla de Alba nombra seis Bachilleres de Honor

Pocos son los que pueden presumir de haber sido nombrados Bachiller de Honor de la Argamasilla, hasta la noche de este sábado 21, tan sólo el director y compositor valenciano, Ferrer Ferrán, podía hacerlo, a él se han sumado este día seis personalidades de las letras castellanas y cervantinas, seis amigos de la Argamasilla de la Mancha, que diría Avellaneda en su Quijote.

Así el Teatro-Auditorio Municipal arropó el II Acto Institucional de Nombramiento de “Bachiller de Honor de la Argamasilla”, para dar cumplimiento a lo aprobado por el Pleno municipal el 31 de abril de 2014, concluyendo conceder “en reconocimiento a su dedicación y trabajo en pro de la divulgación de nuestra tradición cervantina” dicho título a: Milagros Rodríguez Cáceres y Rafael González Cañal de la Universidad de Castilla-La Mancha; Alicia Villar Lecumberri, Santiago Alfonso López Navia y José Carlos de Torres Martínez de la Universidad Complutense de Madrid; y Felipe Blas Pedraza Jiménez, de la Universidad de Barcelona; que fueron entregados por el alcalde, Pedro Ángel Jiménez, y la portavoz del PP municipal, Cristina Seco, siendo testigo de ello el subdelegado del Gobierno en Ciudad Real, Fernando Rodrigo.

Para el alcalde, todos los homenajeados en esta noche atesoran grandes e importantes currículums que les hace merecedores de este honor, pero principalmente lo reciben por haber “dado mucho, de forma generosa y altruista a la tradición y a la cultura de nuestro pueblo (…) Por la estrecha vinculación y la gran aportación que habéis hecho a lo largo de muchos años al fortalecimiento y difusión de nuestra cultura, tradición cervantina y quijotesca”.

“Lo que nos trae hoy aquí, también es un homenaje a las letras cuidadas y enseñadas”, afirmó Jiménez, recordando a importantes personalidades, también amigos de la Argamasilla, para los que este lugar era una parte muy importante si se pretende profundizar en la obra de Cervantes y principalmente en el Quijote, personalidades como Martín de Riquer o José María Casasayas, ya fallecidos, a los que Argamasilla de Alba homenajea a diario con dos placas en la Casa de Medrano, lugar donde se gestó la obra cumbre de Cervantes.

Jiménez también tuvo unas especiales palabras de ánimo y reconocimiento para Alicia Villar Lecumberri, que no pudo asistir al acto por los problemas de salud de un familiar.

En representación de los homenajeados tomó la palabra el más veterano de ellos, José Carlos de Torres, agradeciendo el recibimiento que “siempre nos habéis ofrecido (…) Es un placer venir a este lugar donde debió estar Cervantes y debió estarlo de una manera muy especial”. “Cultura es una palabra que etimológicamente significa cultivo, cultivo del hombre, y vosotros en la palabra, habéis demostrado que sois un acervo del patrimonio mundial”, aseveró de Torres.

El acto, presentado por el director del Área Municipal de Cultura, Pedro Padilla, estuvo organizado por el Ayuntamiento de la localidad, con la colaboración especial de Primer Acto Teatro, que escenificó unos pasajes del Quijote; la Coral Infantil y Juvenil “Cervantina”, que fue la encargada de abrirlo, siendo clausurado por la Coral Polifónica “Villa del Alba” con un pequeño concierto.

Con este acto, Argamasilla de Alba inaugura el programa conmemorativo del IV Centenario de la publicación de la segunda parte del Quijote escrito por Cervantes.