Pedro Padilla Zagalaz, in memoriam

En apenas unos días, como consecuencia de un inesperado cuadro médico, ha muerto Pedro Padilla Zagalaz, miembro de la Asociación de Cervantistas y director durante muchos años de la Casa de Medrano de Argamasilla de Alba.

Conocí a Pedro el mes de septiembre de 1993, cuando empezábamos a preparar el primero de los tres coloquios internacionales de la Asociación de Cervantistas que celebramos en 1995 en su villa (los otros dos fueron en 2005 y en 2017), que siempre he sentido como mía. Desde el primer momento entendí que estaba ante un profesional comprometido, amable y facilitador con el que poco a poco, y a lo largo de todos estos años, junto a otros amigos muy queridos –en su día José Ramón Fernández de Cano y Martín y José Antonio Cerezo, y luego Alicia Villar, Pepe Torres y Manola Moreno, Rafael González Cañal, Felipe Pedraza y Milagros Cáceres, y más recientemente Carlos Mata– he ido fraguando una estrecha amistad profunda y entrañable que se hizo pronto extensiva a Pura, su mujer, y a su hijo Pablo, a quien recuerdo desde muy pequeño.

Han sido muchas las visitas a los lugares de don Quijote con diferentes grupos (estudiantes estadounidenses, profesores, alumnos de la Universidad de la Experiencia, miembros de mi club de lectura…) en los que siempre he disfrutado de la compañía de Pedro. A veces me da por pensar que una de las principales razones que tenía para organizarlas, si no la más importante, era verle a él, disfrutar de su compañía y su conversación durante una jornada en la naturaleza que él tanto amaba y defendía. Nuestro encuentro y nuestra despedida se sellaban siempre con el abrazo fraternal que le di por última vez en nuestra última visita institucional a Argamasilla de Alba, este pasado mes de abril, con Alicia Villar y Carlos Mata.

En medio de la profunda tristeza que me embarga, vienen a mi memoria los recuerdos de tantas ilusiones compartidas, de tanto trabajo, de tantísimo cariño, y en su ausencia irreparable le doy las gracias de todo corazón por haber formado y por formar siempre parte de lo mejor de mi vida. He conocido a pocas personas tan íntegras, tan constantes, tan leales, y tan coherentes como él, y sé cómo pocos hasta qué punto su concurso fue decisivo para que las actividades de la Asociación de Cervantistas en Argamasilla de Alba –sobre todo el coloquio de 1995, cuyas enormes dificultades salvó con su proverbial discreción– se hayan podido celebrar con las garantías y la tranquilidad necesarias.

Recuerdo que, en nuestro último encuentro, imaginando juntos alguno de los muchos proyectos pendientes, Pedro me dijo, con su imbatible sentido del humor, que quien hizo el tiempo lo hizo de sobra. Ahora el tiempo, al menos el tiempo que nos unía, ya nos será siempre falto, y sé cuánto voy a echar de menos al amigo querido con el que tanto, como un regalo único, me ha sido dado compartir.

Descansa en la paz que mereces, querido Pedro. Quiero recordarte con la sonrisa que regalaste a la cámara en nuestra última fotografía, esa sonrisa que define tu grandeza y tu bonhomía.

Santiago A. López Navia, en nombre de la junta directiva
28 de junio de 2025

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